Por qué sangran las encías y cuándo consultar
Ver un poco de sangre al cepillarte es más frecuente de lo que parece, pero no es normal. Te contamos por qué ocurre, qué puedes hacer y cuándo conviene pedir cita.
Sangrar no es normal, aunque sea frecuente
Mucha gente da por hecho que las encías sangran un poco al cepillarse y no le da importancia. Pero una encía sana no suele sangrar con un cepillado normal. Cuando lo hace, casi siempre es una señal de que está inflamada.
La buena noticia es que, si se detecta pronto, muchas veces se puede revertir con cambios sencillos en la higiene y con ayuda profesional. Por eso merece la pena hacerle caso.
Por qué sangran las encías
La causa más habitual es la placa bacteriana: una capa blanda y pegajosa que se forma cada día sobre los dientes y en el borde de la encía. Si no se retira bien, la encía reacciona inflamándose. Se pone roja, algo hinchada y sangra con facilidad. A esto se le llama gingivitis.
Si la placa se queda mucho tiempo, se endurece y forma sarro, que ya no se quita con el cepillo. Con el tiempo, la inflamación puede avanzar hacia el hueso que sujeta los dientes. Es lo que se conoce como periodontitis: la encía se retira, aparecen bolsas entre la encía y el diente y, en fases avanzadas, los dientes pueden moverse.
Hay otros factores que pueden influir o hacer que las encías sangren más:
- El tabaco, que además puede disimular el sangrado y retrasar que te des cuenta del problema.
- Los cambios hormonales, por ejemplo durante el embarazo.
- La diabetes, sobre todo si no está bien controlada.
- Algunos medicamentos, como los que hacen la sangre más fluida.
- Cepillarse con demasiada fuerza o con un cepillo de cerdas duras.
- Empastes o coronas desajustados que acumulan placa.
Qué puedes hacer en casa
Un error frecuente es dejar de cepillar la zona que sangra por miedo a hacerse daño. Suele ser al revés: la encía necesita que se retire la placa para desinflamarse. Estas pautas generales ayudan:
- Cepíllate dos veces al día con pasta fluorada, con un cepillo suave y sin apretar, dirigiendo las cerdas hacia el borde de la encía.
- Limpia entre los dientes cada día con hilo dental o cepillos interdentales del tamaño adecuado. Los primeros días puede sangrar algo más; si sigues siendo constante, debería ir a menos.
- Si fumas, intenta dejarlo. Tu encía lo notará.
- No te automediques con colutorios durante semanas sin consultar: pueden ayudar en momentos concretos, pero no sustituyen al cepillado ni a la revisión.
Cuándo consultar
Pide cita con tu dentista si el sangrado no mejora tras un par de semanas de buena higiene, o si notas alguna de estas señales:
- Encías rojas, hinchadas o que duelen.
- Mal aliento o mal sabor de boca que no desaparece.
- Encías que se retiran y dientes que parecen más largos.
- Sensibilidad nueva al frío o al calor.
- Dientes que se mueven o que han cambiado de posición.
- Pus entre la encía y el diente.
También conviene consultar si las encías sangran sin motivo aparente, sin cepillarte, o si además te salen moratones con facilidad: en ese caso tu dentista puede recomendarte que lo comentes también con tu médico.
Si aparece una hinchazón importante en la cara o el cuello con fiebre, o te cuesta tragar o respirar, no esperes a una cita: acude a urgencias o llama al 112.
Qué se hace en la consulta
En la revisión se exploran las encías y se mide la profundidad del surco entre la encía y el diente. A veces se piden radiografías para ver el estado del hueso. Con eso se sabe si se trata de una gingivitis o si hay periodontitis.
En muchos casos, una limpieza dental profesional para retirar el sarro, junto con mejoras en la higiene en casa, es suficiente para que la encía se recupere. Si hay periodontitis, puede hacer falta un tratamiento más profundo y un seguimiento periódico. Lo explicamos en nuestra página de periodoncia.
En resumen
Que las encías sangren es una señal que tu boca te está dando. Cepillado suave dos veces al día, limpieza entre dientes, no fumar y revisiones periódicas son la base. Si el sangrado no mejora o aparecen otras señales, no lo dejes pasar.
Si quieres que lo revisemos, puedes pedir cita. Este artículo es informativo y no sustituye a una consulta: consulta tu caso con tu dentista.
Este artículo es divulgativo y orientativo. No sustituye la valoración de un dentista: si tienes dudas sobre tu caso, consúltalo en la clínica.